Bueno, ahora si que he tardado, pero por una vez tengo excusa...estoy hecha crap y mi cerebrin ya tiene suficiente con lo suyo como para encima andar aquí pensando, aun así, para que veáis lo esforzada que es una escribo esto desde mi lecho de dolor para todos vosotros ^u^
Es el primer texto de muchos que tampoco llevarán título, porque admitámoslo, bastante se le funden a una las neuronas con el relato en sí.
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Puedo escuchar tu voz arrastrada por el viento, ha pasado mucho tiempo desde que la oí por primera vez y desde entonces, a lo largo de los años, he estado día tras día escuchándola deseando poder ver alguna vez al portador de tan bellas palabras.
Caminando por la vereda del camino flanqueado por altas hierbas sigo el sonido moribundo sin alcanzar mi destino jamás, las sombras del desasosiego se ceban con mi alma envolviéndola en tinieblas, y temblando en un rincón no dejo de creer que algún día te encontraré.
Cuan bello es el sentimiento que me invade junto con tus palabras, me da fuerzas para seguir caminando por este bosque de incertidumbre que nunca he abandonado. Sin embargo no es dolor lo que siento, solo deseo, queriendo tal vez atrapar las sílabas que danzarinas, flotan a mi alrededor iluminándome con sus colores, apagando el miedo. Vuelvo a respirar notando que me proteges, a mí, tu mayor perseguidor.
Cuando la mañana llega y siento los rayos del sol en mi cara reemprendo mi camino sonriendo al escuchar tu voz más cerca que nunca, ya casi puedo acariciarte con los dedos. El amanecer me invade iluminando todo el lugar, haciendo que tu figura brille, pero no me acerco, tan solo te observo desde la distancia.
No quiero romper el hechizo que hay entre nosotros, quiero poder seguir amándote.
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La imagen de arriba tiene copyright, pertenece a un artista gráfico japonés, aquí dejo la dirección de su página web http://www.kagayastudio.com/
domingo, 3 de abril de 2011
martes, 15 de febrero de 2011
Canto a la Libertad
Bueno, a partir de ahora voy a ir combinando las entradas del antiguo blog con las nuevas de este, con eso de que los espacios de windows se borrar voy a resubir los artículos más importantes que publiqué allí para que no se pierdan.


Grita, lucha, exige
Vamos, levanta, reclama tu libertad
¿A que esperas? Defiende lo que es tuyo
No te dejes pisar defiende tu libertad
Aunque pienses que no hay nada que hacer
No te dejes convencer
No creas lo que te hacen creer
Piensa en lo que se puede hacer
Lucha por los que te seguirán
Recuerda que es tu responsabilidad
Sueña con lo que se conseguirá<
Únete y haz ese sueño realidad
Grita, lucha, exige
Vamos, levanta, reclama tu libertad
¿A que esperas? Defiende lo que es tuyo
No te dejes pisar defiende tu libertad
Dedicada a todos los leoneses que luchan por la autonomía y a todos los que creen que “no nos van a hacer caso”
¡¡¡VIVA LA LIBERTAD!!!
Lluna
Vamos, levanta, reclama tu libertad
¿A que esperas? Defiende lo que es tuyo
No te dejes pisar defiende tu libertad
Aunque pienses que no hay nada que hacer
No te dejes convencer
No creas lo que te hacen creer
Piensa en lo que se puede hacer
Lucha por los que te seguirán
Recuerda que es tu responsabilidad
Sueña con lo que se conseguirá<
Únete y haz ese sueño realidad
Grita, lucha, exige
Vamos, levanta, reclama tu libertad
¿A que esperas? Defiende lo que es tuyo
No te dejes pisar defiende tu libertad
Dedicada a todos los leoneses que luchan por la autonomía y a todos los que creen que “no nos van a hacer caso”
¡¡¡VIVA LA LIBERTAD!!!
Lluna
lunes, 24 de enero de 2011
A mi tierra hermosa
Destruyen tus valles para robar tus aguas
mientras tus campos pasan sed.
Observas en silencia cómo destruyen tus tierras.
En otro tiempo fuiste alto y orgulloso
mas hoy te inclinas ante las almenas de tus enemigos.
Despierta y ruge,
Señor de reyes,
defiende tus campos,
defiende a tu gente.
Despierta y ruge,
Señor de señores,
levántate y lucha
por tus pobres valles.
Destruye las almenas de tus enemigos,
inclina a sus gentes,
doblega a su jefe.
Despierta y ruge,
Señor de señores.
Despierta y ruge,
León de leones.
mientras tus campos pasan sed.
Observas en silencia cómo destruyen tus tierras.
En otro tiempo fuiste alto y orgulloso
mas hoy te inclinas ante las almenas de tus enemigos.
Despierta y ruge,
Señor de reyes,
defiende tus campos,
defiende a tu gente.
Despierta y ruge,
Señor de señores,
levántate y lucha
por tus pobres valles.
Destruye las almenas de tus enemigos,
inclina a sus gentes,
doblega a su jefe.
Despierta y ruge,
Señor de señores.
Despierta y ruge,
León de leones.
martes, 11 de enero de 2011
For the heart I once had
Soy un monstruo, lo sé, siempre lo he sabido desde el mismo día en que nací. Mirando mí reflejo distorsionado en la copa de cristal con los sonidos de llanto del hermoso muchacho en mis oídos por fin me hago consciente de esa realidad palpable, pero no me importa, ya no quiero ser humano, los humanos luchan, sufren y mueren, yo estoy por encima de eso, por encima del amor… el amor… tan solo un sentimiento, algo tan pequeño y frágil, y que sin embargo hacía tanto daño, pero ya no siento amor, en realidad ya no siento nada.
Levanto la copa observando tenuemente el brillo de mis ojos azules reflejado durante apenas un instante en el líquido carmesí que estoy a punto de ingerir, mientras mis pestañas blancas los hacen brillar fantasmalmente sin embargo eso, como todo lo demás, resulta irrelevante. Bebo de un trago el contenido del recipiente acercándome poco a poco hasta el crío que lloriquea en una esquina, lo levantó tirando de su pelo pero al mirar sus ojos no soy capaz de terminar lo que había empezado al cortarle en la muñeca, aquellas pupilas son demasiado parecidas a las suyas, cierro los ojos y cuando los abro de nuevo sé lo que tengo que hacer, saco a empujones al chico de mi casa dejando que huya aterrado.
Cuando vuelvo a la sala que hace las veces de comedor en el peor sentido de la palabra no puedo evitar reflejarme en el espejo, durante un momento me detengo a examinar los rasgos que durante mucho tiempo he rechazado volver a ver, sigo igual que hace cincuenta años, nada ha cambiado excepto la largura de mi cabello, este continúa blanco aunque ahora llega hasta por debajo de la cintura, siempre recogido en una coleta, mi piel perlada parece brillar como mis ojos del color del cielo. A causa de mi tono capilar cuando me vieron por primera vez me llamaron ángel, pero cuando me conocieron me llamaron demonio. Y eso es lo que soy, un demonio sediento de sangre.
Me doy la espalda y camino de vuelta a mi asiento, la habitación está vacía salvo por la mesa, la butaca y el marco. Este rodea su imagen perfecta, su cabello dorado, sus ojos verdosos y su eterna sonrisa, esa que me hizo creer que podía llegar a ser una persona, pero ya no importa, ya no está para convencerme de esa mentira.
Despierto, no sé cuanto he pasado durmiendo pero no me importa, el tiempo no significa nada para mí, décadas, siglos, milenios, todos tienen el mismo sentido si él, es decir, ninguno. Veo a través del sucio cristal de la ventana que está anocheciendo, por la posición de la luna deduzco que han pasado un par de días, eso quiere decir que la hora ha llegado. Me quito la capa y la chaqueta quedándome tan solo con la camisa y el chaleco, salgo de la mugrienta casa en la que he vivido estos últimos años, no pude soportar ver vestigios suyos en cada esquina del que fue nuestro hogar, otra cosa buena que tiene esta casa es que está muy cerca de la que es su última morada.
Andar entre las tumbas y mausoleos me relaja, y me prepara para llegar hasta él. Al hacerlo me arrodillo y agacho la cabeza tratando de derramar lágrimas, pero mis ojos son incapaces de hacerlo, en su lugar solo me queda gritar todo mi dolor, pero pronto descubro las respuestas a todas mis preguntas. Estoy listo para decir adiós.
sábado, 1 de enero de 2011
Miénteme

Me miro en el espejo,
Las canas llenan mi cabeza,
Compongo una sonrisa
Sin reconocer mi cara en el reflejo.
Tantos años y aun te echo de menos,
Desde aquel último día,
En que lo arriesgué todo,
En que arriesgué mi corazón y lo perdí.
Por qué duele tanto amar,
Me pregunto amargamente,
Dándome cuenta de que todavía te quiero.
Pienso si en algún lugar, muy lejos de aquí,
Hay alguien atesorando los sentimientos
Que una vez entregué.
Porque yo sé que aún guardo
Las bellas mentiras que creí.
Las canas llenan mi cabeza,
Compongo una sonrisa
Sin reconocer mi cara en el reflejo.
Tantos años y aun te echo de menos,
Desde aquel último día,
En que lo arriesgué todo,
En que arriesgué mi corazón y lo perdí.
Por qué duele tanto amar,
Me pregunto amargamente,
Dándome cuenta de que todavía te quiero.
Pienso si en algún lugar, muy lejos de aquí,
Hay alguien atesorando los sentimientos
Que una vez entregué.
Porque yo sé que aún guardo
Las bellas mentiras que creí.
Miénteme
Lluna
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Zhàn Shì III
III.Bajo la cascada sombría
Se observaron el uno al otro desde los pequeños montículos de roca, sus ropajes habían cambiado, ambos portaban prendas de tono celeste, como el del lago frente al cual se encontraban, a pesar de su lejanía eran capaces de distinguir las facciones tan soñadas del otro. Entonces Liu Xiao saltó hasta el agua siendo seguido rápidamente por Fei Xue que nadó hasta alcanzar el cuerpo tan empapado como el suyo propio, pero no se tocaron, tan solo permanecieron mirándose a los ojos mientras sus manos se deshacían de los hanfu empapados revelando poco a poco las sedosas pieles blancas que había debajo y que protegían magistralmente sus músculos fuertes que en aquel preciso instante, por primera vez en mucho tiempo, se hallaban relajados.
Sus miradas que no se había separado lo hicieron durante apenas un instante, que pareció una eternidad, cuando observaron en rededor para arrojar la ropa hacia la orilla, después, más tranquilos, nadaron en consonancia sin hablar siquiera, pero realmente no hacían falta las palabras, en esa ocasión ni las armas eran necesarias, tan solo sus ojos expresaban la verdad de sus corazones. Poco a poco se acercaron de nuevo fijándose en las perladas gotas brillantes de pura agua cristalina que escurrían por la piel del otro haciendo que esta resplandeciera, o al menos así lo creyó Xiao viendo el hermoso cuerpo de su contrincante con una sonrisa y algo de vergüenza mientras Xue agachaba la cabeza con las mejillas tintadas de carmín, con la espada podía enfrentar casi cualquier cosa, pero sin ella la timidez ganaba la batalla.
Extendieron sus dedos que rodaron por sus cuerpos esbeltos y fuertes reconociéndose por primera vez, la primera vez de muchas. Por fin Xiao pudo ver la sonrisa de Xue cuando su delicada cabeza se apoyó en su hombro descansando, haciendo que sus cabellos se mezclaran por completo convirtiéndolos en un poderoso río de pelo azabache, él rodeó con sus brazos fuertes el cuerpo delgado de Fei Xue acercándolo más hacia sí y apoyó su barbilla sobre su frente esbozando, también, una dulce sonrisa, por primera vez en mucho tiempo estaba en paz, no solo consigo mismo, sino con el mundo en general.
Al cabo de un rato notó los traviesos dedos recorrer las cicatrices de su espalda, como si reconocieran un nuevo territorio pero aquello, que en cualquier otra circunstancia le habría molestado terriblemente, en aquel momento tan solo le relajó provocándole un suspiro, y haciendo que se permitiera bajar la guardia por completo comenzando a acariciar los mechones lisos y empapados de Xue preguntándose cómo era capaz de conservar aquel delicioso aroma floral aún después de haberse mojado, a su vez Fei deseaba hallar el valor para inquirir a Xiao a cerca de las cicatrices que poblaban toda su espalda y cintura, pero una parte de sí le indicó que no debía hacerlo y tan solo continuó con su masaje sintiendo como el sueño le vencía con lentitud consiguiendo que se durmiera en los brazos de Liu.
Xiao le acunó con dulzura, besando su frente con levedad para no molestarle o despertarle, sin embargo, no lo consiguió pues al cabo de unos pocos momentos los ojos violáceos se abrieron de nuevo encontrándose con sus pupilas ambarinas, y supieron que era el momento adecuado.
Bajo la cascada sombría sus labios sedientos de amor por fin se encontraron.
Se observaron el uno al otro desde los pequeños montículos de roca, sus ropajes habían cambiado, ambos portaban prendas de tono celeste, como el del lago frente al cual se encontraban, a pesar de su lejanía eran capaces de distinguir las facciones tan soñadas del otro. Entonces Liu Xiao saltó hasta el agua siendo seguido rápidamente por Fei Xue que nadó hasta alcanzar el cuerpo tan empapado como el suyo propio, pero no se tocaron, tan solo permanecieron mirándose a los ojos mientras sus manos se deshacían de los hanfu empapados revelando poco a poco las sedosas pieles blancas que había debajo y que protegían magistralmente sus músculos fuertes que en aquel preciso instante, por primera vez en mucho tiempo, se hallaban relajados.
Sus miradas que no se había separado lo hicieron durante apenas un instante, que pareció una eternidad, cuando observaron en rededor para arrojar la ropa hacia la orilla, después, más tranquilos, nadaron en consonancia sin hablar siquiera, pero realmente no hacían falta las palabras, en esa ocasión ni las armas eran necesarias, tan solo sus ojos expresaban la verdad de sus corazones. Poco a poco se acercaron de nuevo fijándose en las perladas gotas brillantes de pura agua cristalina que escurrían por la piel del otro haciendo que esta resplandeciera, o al menos así lo creyó Xiao viendo el hermoso cuerpo de su contrincante con una sonrisa y algo de vergüenza mientras Xue agachaba la cabeza con las mejillas tintadas de carmín, con la espada podía enfrentar casi cualquier cosa, pero sin ella la timidez ganaba la batalla.
Extendieron sus dedos que rodaron por sus cuerpos esbeltos y fuertes reconociéndose por primera vez, la primera vez de muchas. Por fin Xiao pudo ver la sonrisa de Xue cuando su delicada cabeza se apoyó en su hombro descansando, haciendo que sus cabellos se mezclaran por completo convirtiéndolos en un poderoso río de pelo azabache, él rodeó con sus brazos fuertes el cuerpo delgado de Fei Xue acercándolo más hacia sí y apoyó su barbilla sobre su frente esbozando, también, una dulce sonrisa, por primera vez en mucho tiempo estaba en paz, no solo consigo mismo, sino con el mundo en general.
Al cabo de un rato notó los traviesos dedos recorrer las cicatrices de su espalda, como si reconocieran un nuevo territorio pero aquello, que en cualquier otra circunstancia le habría molestado terriblemente, en aquel momento tan solo le relajó provocándole un suspiro, y haciendo que se permitiera bajar la guardia por completo comenzando a acariciar los mechones lisos y empapados de Xue preguntándose cómo era capaz de conservar aquel delicioso aroma floral aún después de haberse mojado, a su vez Fei deseaba hallar el valor para inquirir a Xiao a cerca de las cicatrices que poblaban toda su espalda y cintura, pero una parte de sí le indicó que no debía hacerlo y tan solo continuó con su masaje sintiendo como el sueño le vencía con lentitud consiguiendo que se durmiera en los brazos de Liu.
Xiao le acunó con dulzura, besando su frente con levedad para no molestarle o despertarle, sin embargo, no lo consiguió pues al cabo de unos pocos momentos los ojos violáceos se abrieron de nuevo encontrándose con sus pupilas ambarinas, y supieron que era el momento adecuado.
Bajo la cascada sombría sus labios sedientos de amor por fin se encontraron.
domingo, 26 de diciembre de 2010
Zhàn Shì II
II.Sobre la pradera de las altas hierbas
Fei Xue dejaba que sus largas vestiduras se mecieran al compás de la brisa junto con las espigas que se hallaban tumbadas pues casi era tiempo de cosecha, pero nada de aquello importaba, tan solo esperaba su llegada. Bajó la cabeza aguzando el oído y notando como su flequillo, que últimamente había crecido más de lo debido, tapaba sus ojos, con un gesto de hastío se retiró los mechones oscuros de la frente y en ese preciso instante pudo observar la figura blanca que ascendía por el camino.
Se detuvo a unos pocos pasos de su posición sabiendo que llegaba tarde a su encuentro pero pronto el dato perdió interés cuando miró sus pupilas, el anhelo brillaba en aquellos ojos ambarinos le dejo sin aliento aunque una mueca de calma en sus labios finos contradecía el sentimiento de impaciencia que la mirada transmitía. Respiró tratando de tranquilizarse pero no tocó su espada manteniendo las manos cerca por si acaso, aguardando al próximo movimiento de su enemigo, cuando este desenvainó pronto le imitó preparándose para el golpe, su intención no era otra que la de vencer en aquel encuentro y para eso debía mostrar tranquilidad y aguardar a que el oponente revelara su estrategia, aun así atacó primero pues la impaciencia era su mayor debilidad, corrió con rapidez por entre la hierba sin permitir que esta molestara a sus largas zancadas, después saltó acrobáticamente dando una vuelta en el aire para imprimir mayor potencia a su golpe, sin embargo cuando alcanzó el filo de la espada contraria su contrincante simplemente giró la muñeca provocando que la fuerza del embate obrara en su favor al hacerle caer de espaldas, pero para su sorpresa su adversario no se aprovechó de la ventaja sino que dejó que levantara esperando tranquilamente con la espada en ristre.
Cuando se irguió de un brinco apenas tuvo tiempo parar la dura estocada pero consiguió contraatacar con igual firmeza, como la vez anterior podrían haber pasado una eternidad luchando, sin embargo esa vez Fei Xue había mejorado su estilo y pudo aguantar mejor los embates de Liu Xiao que finalmente y pese a sus esfuerzos le arrebató el arma igual que la última vez, pero no dejó que el combate terminara así, sino que rotó en el aire consiguiendo alcanzar de nuevo la espada al apoyar las manos sobre la empuñadura, de nuevo tuvo que desviar un golpe que podría haber sido mortal, y esta vez imitó a su adversario cuando usó su fuerza en su contra provocando que la larga hoja de empuñadura nacarada escapara de entre los dedos de Liu Xiao consiguiendo una mirada sorprendida del dueño de la misma cuando notó el filo de su sable en el cuello.
Entonces esbozó una sonrisa victoriosa que se reflejó en sus hermosos ojos violáceos, a continuación retiró el arma introduciéndola en su funda y acercándose al otro como este había hecho en su primer combate solo que en vez de rozar sus labios simplemente acarició su mejilla con su mano de largos dedos pálidos. A su alrededor el viento comenzó a soplar con fuerza agitando a la vez sus largos mechones que se entrelazaron levemente a la vez que el aroma a bosque de su apuesto contrincante inundaba sus fosas nasales y durante apenas un segundo deseó recostar su cabeza en aquellos hombros poderosos, pero no era el momento así que simplemente se volvió abandonando el lugar con una mirada triste a pesar de que sabía que la próxima vez sería la adecuada, tan solo entonces recordó que aún no le había dicho su nombre.
-Pregunta por Fei Xue y podrás encontrarme.-
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